Febrero 2006 • Año V
#14
Encuentro Americano

El control y la politica del psicoanálisis

Gustavo Stiglitz

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Julia Goldenberg
Expuesta en la Muestra de Virtualia, Palais de Glace, agosto 2005.

Grupo de Supervisión. EOL, Buenos Aires.
Tema: Los fundamentos epistemológicos. Subtema : Epistemología y ética del lazo social, la transferencia en las instituciones.
Autores: Aída Acarrino, Gerardo Arenas, Lucía Blanco, Diana Criscaut, Diana Dukelsky, Irene Greiser, Graciela Lucci, Adriana Luka, Marita Manzotti, Emilia Martínez Ruiz, Azucena Matarazzo, Marisa Morao, Liliana Rossi, Gustavo Stiglitz (Relator), Diana Yassin.

A partir de retomar la invitación que hiciera Eric Laurent durante su conferencia de diciembre de 2000, en el Icba en relación a "inventar el psicoanálisis aplicado a la práctica de las supervisiones públicas", los autores plantean que el espacio de control deviene un instrumento eficaz que hace de dique ante "la marea evaluadora que se funda en el rechazo del concepto y la idealización de la estadística". Ubican en las viñetas de casos que presentan de qué modo las resonancias de la intervención del supervisor tocan no sólo la dirección de la cura sino también la formación y el propio análisis del analista. Por otra parte, ubican de qué manera se operó en la supervisión institucional para evitar la obscenidad siempre posible en lo grupal. Asimismo, los autores proponen que el uso posible de la supervisión en las instituciones tiene que ver con recuperar la dimensión de la angustia, frente al avance de la depresión en nuestra época, lo que implica instalar la singularidad y la responsabilidad del sujeto en su encuentro con el Otro. "Es poco común que podamos hacer un control en público, pero ¿por qué no?

Y por qué no hablar de algo que les preocupa en su práctica, de los obstáculos
que a menudo hemos de vencer…" J. Lacan. Ginebra, 1975

El campo de nuestra investigación es el de la supervisión en instituciones de asistencia en salud mental - hospitales, centros de salud , instituciones especializadas en grupos monosintomáticos (adicciones, anorexia y bulimia, etc.)- u otras ligadas al campo jurídico o pedagógico

Hemos retomado la invitación de Eric Laurent durante su conferencia de diciembre de 2000 en el ICBA - ¿Cómo se enseña la clínica? - a " … inventar, producir una serie de contribuciones sobre el tema, una evaluación de las prácticas de control público en Argentina, …ver en qué punto está. Sería una contribución, invención del psicoanálisis aplicado a la práctica de las supervisiones públicas."

Ver en qué punto está, de eso se trata. Tanto en lo que hace a los efectos de formación como a la política del psicoanálisis en la ciudad.

Política del psicoanálisis y efectos de formación son conceptos inseparables en tanto cada practicante es lugarteniente de la orientación que ordena su práctica. Los efectos que ésta produzca, en tanto afectan a la economía del goce, se traducirán en la vida pública de los pacientes, en el modo de abordar las problemáticas individuales y en su vida social.

La demanda de supervisión de una institución es una oportunidad que no conviene dejar pasar. El espacio de control se revela un potente instrumento para la resonancia de los conceptos fundamentales del psicoanálisis, efecto que se hace sentir en diferentes registros : la formación, el análisis del practicante, su autorización como analista, los efectos terapéuticos en las curas que conduce, la relación con la comunidad analítica, la posibilidad de hablar con otras disciplinas. Es un dique ante la marea evaluadora fundada en el rechazo del concepto y en la idealización de la estadística.

El control de orientación lacaniana en el marco institucional, introduce cierta equivocidad respecto a la demanda de saber, de modo tal que pueda ser descompletada, para hacer surgir la estructura de hiancia del acto analítico[1]. O bien, equivoca el universal de las reglas y las normas presentes en el contexto de la institución, apuntando a un buen uso de la norma opuesto al paradigma del "para todos" institucional.

Tomaremos, a modo de ejemplo, dos casos de supervisión en instituciones

 

Intervención sobre la posición del analista

"Las supervisiones de orientación lacaniana son un instrumento ante la desorientación y el desamparo teórico, lógico y ético en que me encontraba."
Una practicante

En un grupo de psicólogos se supervisa un caso en el que el terapeuta transmite una posición de impotencia – ya no sabe qué decir ni qué hacer – ha supervisado reiteradamente el caso, pero no encuentra el rumbo adecuado. Sus intervenciones ubican un punto de identificación de su paciente con el padre, supuesta causa de la agresividad que motivó la consulta. A partir de aquí la cura entra en impasse y las sesiones se reducen al relato de las peleas que se repiten.

La intervención del supervisor llegó bajo la forma de la pregunta "¿Qué estás escuchando en lo que dice?"

El objetivo terapéutico de que dejara de pelearse emergió como principal obstáculo para la escucha. Sorteado esto, se descubre el valor agalmático del saber supuesto, con la consiguiente apertura del inconciente.

Queremos precisar dos registros en los que operó la intervención.

Sus resonancias tocaron la dirección de la cura, pero también la formación y el propio análisis del terapeuta.

Ubicamos así, una operación sobre la lógica del caso que hace emerger en la conversación grupal el o los conceptos fundamentales en juego. Hay una elaboración de saber de la que todos, supervisado, supervisor, oyentes, podrán hacer uso.

Lo que queda descentrado de esta elaboración, lo que se sustrae del espacio grupal, es la hiancia inherente al acto, propiciando que ese resto fecundo devenga causa de un trabajo que será alojado en otro espacio – análisis del analista, control individual.

Lo que se queda pendiente, es lo que excede a la lógica del caso, el lapsus del acto, la decisión del analista.

Este resto operando como causa, sumado a la transferencia de trabajo con el supervisor, es lo que evita la obscenidad siempre al acecho en la supervisión en grupo.

 

Intervención sobre el entrecruzamiento del psicoanálisis aplicado con la institución

En un centro de atención a toxicómanos se detectó el valor de obstáculo de la puesta en acto del discurso amo a través de una serie de normas a cumplir por todos – someterse al período de abstinencia, recibir la medicación adecuada durante el mismo, mantener una regularidad en las visitas de familiares, etc.

La pendiente que estas normas generaban conducía a identificar el efecto terapéutico con el ideal institucional de cura por no consumo.

La dimensión universal de la clasificación llevaba en algunos casos a una posición en la transferencia caracterizada del lado del terapeuta por un " no espero nada de él", cuando con dicha clasificación se identificaba a un paciente con el rasgo de "refractario al tratamiento".

El trabajo apunta a poder hacer un buen uso de la norma, por ejemplo, el período de abstinencia. Tener en el horizonte el hecho de que el consumo afecta a un modo de goce, advierte que éste se puede desplazar, tratar, localizar pero nunca eliminar. Si el goce en juego es el desvío del sujeto de la norma, entonces hay que poder considerar que la aplicación de la norma en este campo tiene consecuencias diversas, siempre acorde al caso.

Dirigir la cura bajo la perspectiva de incluir las consecuencias de la aplicación de la norma, afectó en algunos casos la posición del practicante en la transferencia para leer de otro modo aquello que el tratamiento universal califica de fuga, recaída, etc.

El control apunta a que el practicante no identifique el efecto terapéutico con el ideal institucional de "cura por no consumo".

En un caso de psicosis no clásica se solicita la internación por su "compulsión a la cocaína". Desde el comienzo de la internación el paciente rechazó el tratamiento medicamentoso para los momentos en que se sentía "muy nervioso". Para él era reemplazar una droga por otra.

El se rehusaba a "tragar" medicación. Que el Otro lo medique ponía en juego un goce intrusivo proveniente del significante "padrastro", figura feroz que introducía la violencia y la brutalidad en un recuerdo de la infancia en el que el "padrastro" lo obligaba a tragar las hojas del cuaderno de clase.

Ante la emergencia de lo que él llamaba "la ira" se apostó a la función que tenía en el caso el significante religión : "orar" le permitía apaciguar un goce mortífero que ponía en riesgo el cuerpo.

Otro punto a destacar es el pedido que le hace a su terapeuta acerca de no tener ningún contacto con la familia. Esto rompía con la inercia institucional de incluir a los familiares en el tratamiento de los pacientes. La presencia de su madre le provocaba un "nido" en el pensamiento, le resultaba un Otro inquietante, tan inquietante como la idea de externarse. Se evitaron las entrevistas familiares como así también las salidas "estándar" de los fines de semana con la familia. Se recorta como efecto cierta desinvestidura del Otro, que le permite a posteriori establecer lazos sintomáticos más vivibles.

La eficacia del trabajo de control en este caso, surgió de la apuesta a que el practicante pueda separarse de la vertiente totalizante de la institución, agujerearla, para establecer un lazo transferencial y mantenerse lo más cercano posible a la experiencia.

También se verificó la eficacia de no propiciar la identificación del practicante con los significantes amos de la institución, para hacer surgir una nueva dimensión que descomplete el saber.

Tal vez "uno de los obstáculos que a menudo hemos de vencer..." es el enredo con esos significantes amos, no sólo del lado del practicante sino también del supervisor.

Equivocar el universal de las reglas, haciendo un buen uso de la norma pone en acto, cada vez, el deseo del analista como operador.

 

La supervisión y la distribución de las autorizaciones

En las conversaciones que precedieron a este trabajo nos hemos encontrado con alguna sorpresa. A modo de lo que ocurre en el dispositivo del control, se produjo algo nuevo : apreciar la actual dimensión política de las supervisiones de orientación lacaniana en las instituciones públicas de la ciudad. La consistencia clínica y ética de nuestra orientación, actúa muchas veces en los dispositivos asistenciales como bisagra entre la terapéutica y el psicoanálisis, verdadero bastión del psicoanálisis aplicado.

La cultura de la psicoterapia de masa[2], tan proclive a la inclusión /exclusión de sus agentes, cambia rápidamente en sus modos de autorización. El impacto de las "nuevas" terapias y de los medicamentos en esta cultura es muy grande, en tanto "desarma, reordena, reorganiza el campo de las instituciones, del personal que entonces reclutan, de la manera con la cual se operan estas delegaciones de la psicoterapia, por ejemplo, a un personal cada vez más movilizado, pero a su vez también exigido a practicar estas terapias sin tener mucha formación…" [3]

Así, no se nos escapa la importancia de la presencia pública de la orientación lacaniana a través de los dispositivos de supervisión, que habrá que estudiar cómo rentabilizar de manera que convenga al psicoanálisis, a la hora de las nuevas formas de distribución de las autorizaciones a entrar en el campo de lo terapéutico, que están al acecho.

En la clínica la incidencia de los modos actuales de autorización se manifiesta, por ejemplo, por la expansión como una mancha de aceite de los trastornos del humor borrando a la angustia y a los trastornos delirantes, entre otras formas del malestar.

En este sentido, un uso posible del dispositivo de supervisión es el de recuperar la dimensión de la angustia, frente al avance de la depresión. Es decir, instalar en el campo de la terapéutica, a través de ese afecto que no engaña, la singularidad, la responsabilidad del sujeto en su encuentro con el Otro y la dimensión del acto, en contra de la victimización a la que abre la idea actual de la depresión.

El "De nuestra posición de sujeto somos siempre responsables"[4] de Lacan, afecta tanto al analizante como al analista.

El buen uso del control - aquel que favorece el bien decir, el surgimiento de una nueva dit-mensión, el que va en contra de los fenómenos de identificación a los significantes amo del grupo - el buen uso del control, entonces, toca a la responsabilidad de ambos. La escritura de la lógica del caso revelará la posición subjetiva del analizante. Lo que resta a esa lógica, la hiancia en que se aloja el acto del analista, hará surgir la relación del practicante con el deseo del analista y con su acto.

NOTAS

  1. J. Lacan, Discurso a la EFP.
  2. E. Laurent, ¿Cómo se enseña la clínica? Conferencia en el ICBA, 1/12/00.
  3. Ibíd.
  4. J. Lacan. La ciencia y la verdad. Escritos. Ed. Siglo XXI.
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