Agosto 2004 • Año III
#10
Debate

¿El psicoanálisis está bajo amenaza?

Leonardo Gorostiza

Bajar este artículo en PDF

Lorena Cabrera

Este artículo plante que a veces, la difusión de ciertos hechos decididamente reprochables en el campo de las psicoterapias, puede esconder el interés por la regulación de la actividad.

En una nota publicada en esta sección el 20 de abril, el abogado Alfredo Kraut vertía elogios sobre un reciente fallo judicial en el que una psicóloga fue condenada por mala praxis: transgrediendo el más elemental principio ético, mantuvo relaciones amorosas con un paciente al tiempo que proseguía la terapia.

Ni dicha transgresión -que obviamente reprobamos- ni la complejidad del tema es lo que ahora proponemos debatir.

Lo que sí queremos es alertar sobre el uso de la noticia en una estrategia de mayor alcance: imponer la regulación estatal del psicoanálisis.

Si se lee la nota con cuidado, se advertirá que de hablar de la "psicóloga" o "terapeuta" se pasa, insensiblemente, al "analista" y "la terapia analítica". Conceptos freudianos (transferencia y principio de abstinencia) y el término "abuso de transferencia" se presentan como la base argumental del fallo.

Que se quiera instalar el debate de si el psicoanálisis debe ser regulado o no es en sí mismo inobjetable. Una convocatoria amplia que incluya a las diversas asociaciones psicoanalíticas, pero también a los numerosos analistas que sin pertenecer a ellas siguen seriamente los principios freudianos de formación no sería impensable. También habría que escuchar la opinión de los pacientes, a quienes esta campaña pretende proteger.

Lo que resulta preocupante es que -con las mejores intenciones- al proponerse garantizar la seguridad, haciéndolo de este modo y en el contexto de inseguridad en que vivimos, el remedio engendra la enfermedad que se propone curar.

 

Fantasmas

¿Cómo va usted a confiar a su analista sus sentimientos y pensamientos más íntimos si se agita de este modo el fantasma del "analista abusador"? Y, además, ¿cuántos analistas -especialmente los más jóvenes- estarán pensando: "mejor evitar el desarrollo de la transferencia"?

Que las aseguradoras de riesgo por mala praxis vean así acrecentados sus ingresos es tan sólo un factor accesorio. Porque lo que aquí está en juego no es sólo la atmósfera de amenazas e inseguridad entre pacientes y analistas que así se promueve, sino también el golpe que puede asestarse al corazón mismo del psicoanálisis.

En un célebre texto sobre el amor de transferencia, Freud alertaba sobre la triple lucha que el analista debe librar. En su interior, contra lo que podría hacerlo descender del nivel analítico; con los pacientes, frente a la demanda amorosa ante la cual el analista tiene prohibido ceder; fuera del análisis, contra aquellos que "se aprovecharán sin duda de las elucidaciones del amor de transferencia para llamar la atención del público sobre la peligrosidad de este método terapéutico".

Freud jamás cedió. Siempre se opuso a la idea de un psicoanálisis "amortiguado" que temiera manejar las "fuerzas explosivas" que brotan del vacío que anida en el hombre. Vacío estructural y no "jurídico".

La comunidad analítica argentina debe, sin vacilaciones, guardar vigilia en defensa de ese legado.

El Caldero Online Cuatro+Uno EntreLibros
La Red PAUSA ICdeBA IOM2
EOL Wapol FAPOL Radio Lacan