Diciembre 2001 • Año I
#4
Dossier

El lacanismo no es un discurso sin consecuencias

María Novotny de López

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Julieta Espósito
Sin título. 2005.
Tinta sobre papel.
30 x 35 cm.

María Novotny de López, analista en Córdoba, participó del Acto de Fundación de la EOL, pronunciando algunas palabras en esa ocasión. Decidimos recorrer con ella el itinerario que nos propone, cuando nos invita a recorrer la historia del psicoanálisis en Córdoba hasta llegar a ese 3 de enero de 1992 y, desde entonces, a la actualidad...

B. Udenio: Cuando nos ubicamos en ese momento inaugural de la EOL, recordamos que en aquella oportunidad, Córdoba fue el único lugar del interior donde se constituyó de entrada una Sección de la Escuela. Nos gustaría que situaras tu perspectiva de lo que hizo posible esa ocasión.

M. Novotny de López: la invitación de Virtualia me lleva, como cordobesa, al momento en que la fundación de la EOL tomó compromiso público aquel 3 de enero de 1992, en el Teatro Cervantes. Tengo que confesar que fue un momento que muchas veces había considerado increíble, desorbitado, debido a tanta imposibilidad. ¡Y lo era! En primer lugar, la fundación de una Escuela argentina suponía anudar particularidades e historias transferenciales tan diferentes, que implicaban un verdadero consentimiento al destino común. En segundo lugar, que se hiciera efectiva y en el mismo acto, la creación de la Sección Córdoba de la EOL. Con esto comenzaba a realizarse la Escuela como una y a la vez múltiple en sus secciones.

B. Udenio: Hablemos, entonces, de las condiciones que posibilitaron la creación de la Sección cordobesa de la Escuela en el momento mismo de fundarse la EOL.

M. Novotny de López: En Córdoba, habíamos vivido la neutralización agotadora de los unos por los otros, y entre colegas de Córdoba, de otras provincias y de Buenos Aires, se produjo un curioso movimiento que podría llamar de "intermediación". Sucedía que un intercambio muchas veces enriquecedor a nivel de las transferencias de trabajo, se tornaba una cuestión de nombres, o nombres a los que se referían esos nombres... que oscurecían la razón de existir. Me inclinaba a promover la autogestión de los grupos. El saber hacer de J.-A. Miller con Córdoba, orientando lo que sí había, permitió establecer fuertes transferencias de trabajo y una presencia sin claudicaciones en el movimiento hacia la Escuela.

¿Por qué Córdoba en la fundación? Porque el 3 de enero de 1992 la totalidad de los miembros de la antigua institución tenían una firme decisión a favor de la Escuela junto a un fuerte compromiso con el psicoanálisis, con la doctrina de Lacan y la orientación de J.-A. Miller.

B. Udenio: Hablabas de los miembros de la antigua institución cordobesa. ¿Cómo se acercaron a la enseñanza de Lacan?

M. Novotny de López: Junto a otros, la elección en el punto de partida fue el psicoanálisis en la IPA en Córdoba (en mi caso como psicóloga). La marginación parecía el destino. Queríamos la garantía de la formación, por eso no hubo vacilaciones en la decisión; el correlato era la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). Finalizada la década del ‘60 y al comienzo de la de los ‘70, contábamos con varios logros: cursos, seminarios… En el 67 se instala un psicoanalista de APU, la Asociación Psicoanalítica de Uruguay, analizante de Willy Baranger, por cuya vía toma contacto con la obra de Lacan a través del Escrito "Variantes de la Cura Tipo". Nos propone, entonces, un proyecto de formación que a poco de comenzar incluye textos de Lacan . ¡Fue por vía de la IPA como tropezamos con Lacan! Hoy pienso aquello como los primeros signos de lo que podemos vislumbrar con Jacques-Alain Miller el "Continente Freudiano", que englobaría a la IPA ya que se supone que también sería lacaniana su orientación.

En el ‘78 fundamos una Institución intentando orientarnos por el camino de la formación "lacaniana". Por la lógica geopolítica nos vimos incluidos en los movimientos de los grupos de Buenos Aires, sus publicaciones, sus traducciones de textos franceses, sus Jornadas y, por esta razón, también somos tributarios de la acción que Oscar Masotta desplegó, años antes de la convocatoria del Campo freudiano. No lo conocimos personalmente, aunque trabajamos su texto "Introducción a la lectura de J. Lacan".

De aquel grupo, algunos colegas quedaron en la APA –que hoy tiene sede en Córdoba– y más de uno ha presidido la Sociedad local. Otros, forman parte de la nebulosa, siendo el grupo más numeroso aquel ligado a Litoral, uno de cuyos referentes es Jean Allouch.

Quedan vueltas por dar...

B. Udenio:¿Ubicarías algún momento crucial de acercamiento al Campo freudiano?

M. Novotny de López: Sí, luego de haber asistido al seminario que dictara Jacques-Alain Miller en el ‘81, al escucharlo durante las Jornadas Preparatorias al III Encuentro Internacional de Campo Freudiano que se llevó a cabo en Buenos Aires en julio de 1984, podría decir que nos comprometimos con su compromiso: "que el lacanismo… no es un discurso sin consecuencias en la práctica analítica…".

Luego, Miller nos invitó a presentar un Relato en el V Encuentro Internacional del Campo freudiano. Estos Encuentros siempre han sido para los cordobeses una cita con el compromiso de trabajo, con la orientación: Buenos Aires, París, Barcelona, Caracas... Formé parte, por un tiempo, de la Red de Campo Freudiano en la que estaba ya otro colega de Córdoba, y trabajamos en el Movimiento hacia la Escuela. Llegamos así a la fundación.

B. Udenio: Y en estos diez años, ¿qué ha pasado en la Sección Córdoba?

M. Novotny de López: Durante estos años la Sección sufrió una profunda y prolongada crisis que la llevó a decrecer, hasta un punto de inflexión que se produjo recientemente, durante el último Encuentro Internacional, de julio 2000 en Buenos Aires. Esta situación había sido abordada con interés por colegas de Buenos Aires, quienes trataban de interpretarla, llevando a cabo una serie de Conversaciones. En aquel momento, contando con la prisa, en una reunión con el Delegado General de la AMP y colegas de la misma, encontramos la salida disolviendo las dos grandes instancias de la Sección –el Directorio y el Consejo–, que fueron sustituidas por un pequeño Directorio y una invención –la Instancia Diagonal–. Hoy, pasado un año, la Escuela ha vuelto a crecer. El tratamiento de la crisis permitió poner en funcionamiento ciertos recursos institucionales que dieron cuenta de su alcance y ductilidad.

B. Udenio: Estás dando cuenta de un tiempo transcurrido y la salida de una situación crítica. Entonces, ¿cómo se articula hoy la Sección con el trabajo respecto de la formación del analista?

M. Novotny de López: ¿En qué estamos? La Escuela pone por fin al trabajo la cuestión de la formación. Estos diez años han sido necesarios para encontrarnos en condiciones políticas, clínicas y epistémicas como para ocuparnos de esto, teniendo en perspectiva la referencia al próximo Congreso de la AMP en Bruselas.

Hubo condiciones previas. Señalo, entre ellas, la creación de la AMP, que hizo vigente la Escuela del concepto, no un "parlamento de las naciones", sino aval de la garantía. Pero, además, instrumento en la interlocución con la IPA y en oposición a las psicoterapias. La cuestión de la formación suscita en mi memoria la "Excomunión" de J. Lacan, pero también las propuestas del ‘64 (Acto de Fundación de la EFP) y ‘67 ("Proposición de octubre para el Psicoanalista de la Escuela"), que son la consecuencia de su enseñanza. Me gustaría subrayar que fue necesario el tiempo para que las creaciones como la de la AMP tomaran su lugar: el recurso al éxtimo en el tema de la garantía; el tratamiento de la cuestión del Uno; la efectivización del pase; el nuevo color de los AE; la problemática de la admisión; la Escuela Una existiendo en las conversaciones y en la consistencia de una comunidad de experiencia. Hoy, luego de diez años, tenemos un marco de posibilidad diferente, para interrogarnos acerca de cómo lograr las mejores condiciones para alojar el acto analítico.

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