AÑO XV
Octubre
2021
40

La Chaco

De Juan Solá

Paula Ferder

Identidad -no sin- cuerpo hablante

La chaco[1] cuenta la historia de Ximena y sus amigas, Galaxia, Carina, Hiedra y Lucy.

La pregunta que las acompaña, y a nosotros lectores con ellas, es cómo habitar el cuerpo, y sobre todo, cómo habitarlo entre otros. En este trayecto, vamos a ver cómo hace una travesti en el mundo y lo que el mundo hace con una travesti.

F. Ansermet orienta: "Los movimientos trans más progresistas nos interpelan a nosotros psicoanalistas, en la medida en que ponen en crisis la noción misma de identidad, es decir que la identidad está vacía, y este vacío está en el centro de algunas preocupaciones de los trans, en su forma de arreglárselas con este vacío, es un bricolaje con este vacío, hacen algo con este vacío, buscan soluciones".[2]

Solá cuenta la historia, la construcción de la identidad de cada una de ellas.

La Chaco es Ximena, la conocemos recién llegada a la ciudad con la ilusión del anonimato (desprenderse de Sergio, el hijo que avergüenza a Don Sosa) y la nueva vida. En su infancia la nombran "nenita" y eso la entusiasma. Pero rápidamente concluye que debe pertenecer a un grupo especial de nenas ya que no puede usar el baño femenino y en ese grupo, a esas nenas, se les puede pegar. Si pensamos en las teorías sexuales infantiles, para Ximena los penes se pueden caer. Y el sangrado esperado es reemplazado por el de los golpes del padre sorprendiéndola vestida de mujer frente al espejo.

Lucy la recibe en Buenos Aires, la ayuda con los primeros tratamientos corporales. Lucy, criada con madre y abuela, sin padre, había tenido una infancia tranquila. Sin embargo, al iniciar la universidad, el impedimento de firmar los trabajos como Lucía Quiroga le cerró los caminos. Las ganas de progresar terminaron por deprimirla. Lloró entera su primera noche como prostituta.

Galaxia, será mucho más que una compañera de departamento para Ximena, será un gran amor. Así nombrada por la lluvia de estrellas que solo veía su abuela en la profundidad de sus ojos, Galaxia junta plata satisfaciendo el morbo ajeno. Sin embargo, el borde entre amor, morbo y muerte fue cada vez más débil.

Duilio tiene, a sus 15 años, un fallido debut sexual de cabaret. Sin embargo, es allí que mantiene la conversación más importante de su vida con Valeria, puta/travesti con la que debía debutar. Valeria es capaz de transmitir que la ropa y el pelo no alcanzan, que el cuerpo no se sostiene sin amor. Y es ella quien la nombra Carina por primera vez.

Vemos nacer a Hiedra oculta en su cuarto, soñando con el amor de William Godoy, mientras acomoda su cuerpo con las mallas y maquillajes robados para desfilar por el premio de Miss Santa Cruz.

Dos puntos intentaré dejar planteados a partir de esta historia:

  1. la segregación
  2. lo que la identidad no logra atrapar

1. "Vos no sos quién decís que sos". El primer odio que aparece en cada una de las historias es el del padre al hijo. Padres cuyos ideales se fueron convirtiendo en frustración y odio hacia esos hijos varones que no se ajustan a lo esperado en el linaje masculino, que no van a pescar, no juegan a la pelota, no esperan ansiosos su debut en el cabaret. Hijos varones que no los orgullecen y a quienes no pueden investir amorosamente porque les dan vergüenza, el goce de esos hijos hiere la propia imagen. Las mamás protegen a escondidas.

En la escuela, en la comisaría, en el hospital, no solo aparece el odio a través del golpe. El uso del nombre de nacimiento se constituye como injuria. Su correlato es el abandono de lugares que se hacen imposibles de habitar. Aparecen entonces afirmaciones en relación a los sí y los no para la vida de una travesti. Una travesti no estudia. Una travesti no consigue trabajo. Una travesti no compra casas. Una travesti no se enamora. Se indigna Zulema, la vecina, interrogada por los periodistas: "¡Antes por lo menos andaban a la noche! Ahora salen a plena luz del sol, te los cruzás en la plaza. ¡En el supermercado!". ¿Será que los travestis tampoco comen?

Frente a los golpes, burlas, insultos, violaciones, ellas se preguntan: ¿es por negra? ¿es por peruana? ¿es por travesti?

Vemos a nuestras protagonistas buscar permanente, casi desesperadamente, aquello que las haga parte y les permita congraciarse con los otros. El álbum de los Caballeros del Zodíaco es un recurso desesperado para salir del margen/frontera del cual se caen una y otra vez. El intento de poner un borde a la crueldad generalizada será en la calle y con una incontenible estampida de colores.

2. ¿La identidad es solución?

¿Qué localiza Ximena como salvación? "Salíamos a comer a lugares lindos en el centro y Galaxia me regalaba vestidos y zapatos. No voy a mentir, comprábamos muchas ofertas y casi todo era de Once, pero yo salía del probador una y otra vez y Galaxia me aplaudía y los chinos del local nos miraban y se reían y con eso me alcanzaba para mantener a raya mis monstruos y dejar de preguntarme todo el tiempo si la gente que me observaba notaba o no mi nuez de Adán". Allí hay un retorno insoportable en la imagen que no cierra, retorno en la nuez de Adán, en la presencia del órgano masculino, por los dedos no diseñados para anillos femeninos. Dice Marie-Hélène Brousse: "Alguien que quiera ser operado para convertirse en un género que le convenga, esta persona elimina la noción de cuerpo hablante, se define a sí misma solo por su corporeidad biológica. Pero toda la experiencia analítica va en la dirección del hecho de que este corte nunca marchará. Nunca marchará en el sentido de que jamás esta ruptura constitutiva, esta división, esta figura de división entre el cuerpo hablante, nadie podrá deshacerse de ella, aunque se haga operar de todas las maneras".[3]

¿Qué puede aliviar del dolor de ser travesti, qué es para La chaco tener una vida ficticia con un nombre ficticio, ser medio alguien? Ser medio alguien es pura mortificación.

En ese retorno insoportable, ese desfile improvisado separa, gana terreno, enfrenta. Son las risas y los aplausos, que inyectan energía, los que ponen finalmente a raya los monstruos de Ximena.

Hacia el final, en plena marcha del orgullo, el cuerpo es el cuerpo propio, como cada quien logra sentir que se lo tiene, con tetas y barba, con pito y vestido. Pero sobre todo, con un profundo deseo de sobrevivir.

NOTAS

  1. Sola, J.. La chaco,Hojas del sur, Buenos Aires, 2016.
  2. Ansermet, F., El psicoanálisis y las travesías contemporáneas, Consecuencias. Revista digital de psicoanálisis, arte y pensamiento, N° 24, octubre 2020 [en línea]. Disponible en <http://revconsecuencias.com.ar/ediciones/024/template.php?file=arts/alcances/entrevista-a-francois-ansermet.html>
  3. Brousse, M.-H., Les modes du sexe. Disponible en YouTube.